jueves, 10 de diciembre de 2015

Inmarcesible

Cierro mis ojos intentando contener unas lágrimas que luchan por romper en más pedazos un corazón que ha librado mil batallas y aún se cree el vencedor de la contienda que es mi vida.
Sombras que se camuflan buscando las luces que habitan en mi interior.
Las emociones trepan de mi pecho hacia mi garganta, donde una presión invisible me devuelve a la realidad.
¿Cómo acallar la maraña de sentimientos que grita muy dentro de mí? Ni quiero, ni puedo retener tanta magia que inunda cada átomo de mi ser.
Y solo así me siento libre. Dejo que mis manos acaricien el papel y las mariposas de mi ilusión se lleven las dudas y miedos que me atan a esa prisión. Es momento de abrir los ojos de la razón y entornar los del corazón.
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