miércoles, 9 de abril de 2014

Te quiero decir...

Mi más soñado y dulce amor: En la soledad de mi cautiverio, mirando a la única ventana que me hace sentir libre, evoco tu recuerdo, el recuerdo de unos besos eternos que aun parecen rozar la suavidad de mis labios. Unas palabras suaves expresadas con ternura que no dejaban de acariciar mis oídos aun sin estar tu presente. Y una sonrisa se dibuja desde que amanece en mi rostro y no hace más que iluminarse a medida que pasa el día y escucho tu voz o sé de ti… Feliz. Así es como se encuentra mi alma desde que la tuya se puso en mi camino y me pidió sin palabras que fuera solo tuya. Y mi alma sin casi esfuerzo se unió al cuerpo en ese sentimiento maravilloso que cada día crece más y más. Que no quiero limitar sino dejarlo avanzar. Ilusión. Una chispa misteriosa que se llena cada segundo más de luz. Una alegría que inunda mi corazón con solo pensar en ti. Y mis labios no pueden dejar de sonreír. Y mi imaginación vuela y sueña recreando momentos juntos por cumplir. Amor. Un sentimiento que en ti encontré en un océano de incertidumbre y ya supe ubicar y es la estrella que guía mi caminar...
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